Sol violento

Sol violento (poema).

Las botas patean despojos junto al andén.
Viran con brusquedad, se impulsan.
Se elevan amenazantes las suelas terrosas;
viene hacia mí su cuero deslustrado.
Les frena el brío atroz este cuerpo casi inerme.
Entonces, blandida al cielo,
la hachuela mellada por los huesos quebrados
se abate y me desastilla no sé qué piezas.
La calle hace cabriolas, la acera da botes,
se desamontona el polvo. Cruje la cuneta
que desaparece zigzagueando por el desagüe.
El pueblo, gira que gira, queda patas arriba.
Quiero palpar algo de mí, nada está en su sitio.
No hay manos, no tengo los brazos que tenía.
Ya ni sé quién los amputa,
qué va a importar por qué lo hace
o cuándo dejará de hacerlo.
No hay piernas. No donde las hubo.
¿Qué se hizo el vientre?, ¿adónde la mandíbula?
Me detengo en la mitad de la calle;
veo a lo lejos las partes desmembradas de mí
y el grandioso reguero de vísceras atrás.
No hay cuerpo. Tampoco está la vida,
que fue yéndose pedazo tras pedazo.
El corazón yace mudo, la melancolía palpita.
Los ojos no me juntan
Sólo soy la cabeza ensangrentada
que ataja un guijarro bajo el sol violento.

Tomado de: Ciertas cintas de espanto (2016). Inédito.

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Los deshabitantes.

Sol violento. Poesía. Juan Alberto Sánchez Marín.
Autor
Juan Alberto Sánchez Marín
Periodista y analista colombiano. Dir. cine /TV. Consultor ONU. Catedrático universitario. Telesur, RT, Señal Colombia, HispanTV. Dir: dXmedio.

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