Pacto con Irán: Europa lo sepulta de buena fe

Un pacto sepultado de buena fe.

Líderes europeos junto al canciller iraní. Foto: Hispantv.
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En vez de cumplir con lo que les corresponde, los europeos se dedican a vulnerar aún más el Pacto presionando a Irán, cuando, a decir verdad, después de Trump, los infractores han sido ellos mismos, abrumados en sus debilidades e incapacidades, y no quien soporta en el lomo las arbitrariedades de uno y otros.

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El pacto con Irán sigue en el limbo, más cerca de la ruptura definitiva que de la reactivación. Hay varias razones para ello, pero la posición de Europa ha sido el factor determinante de esta situación. Bien porque no puede hacer mucho al respecto, o porque no quiere hacerlo, los europeos han contribuido a que las cosas estén como están: sin pacto.  Aunque los europeos sostienen lo contrario y reiteran la convicción sobre su validez.

El pacto con Irán: Europa lo entierra de buena fe, pero, entonces cabe la pregunta de cómo tan buena voluntad en el discurso se manifiesta tan poco en la realidad. ¿Qué sería del pacto, pues, si Europa actuara de mala fe?

Una situación en la que todos pierden algo, y Europa más que cualquiera. Estados Unidos deja al descubierto su incapacidad y la inutilidad de sus mecanismos de presión. La población iraní cruza uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas, que nunca han sido fáciles. La inestable región se ha hecho muchísimo más insegura. Y Europa, además de malograr negocios multimillonarios, patentiza su inutilidad como bloque y el poco peso con el que cuenta en el ámbito internacional.

Donald Trump no ha atacado militarmente el territorio de Irán, pero le declaró la guerra total en los frentes posibles. El económico, comercial, financiero, político, diplomático, mediático. Lo hizo desde que asumió el poder, pero, en especial, desde mayo de 2018, cuando arrojó por la borda el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC).

No sólo eso. El presidente estadounidense se dedicó a amenazar al resto de firmantes. Europa y el pacto nuclear con Irán, desde entonces, fueron recuerdo. Europa reveló su impotencia. Incapaz de contrariar a Trump, también incumplió el pacto.

¿Un opresor oprimido?

Los veintiocho miembros de la Unión Europea (UE) fueron categóricos en señalar que spare no effort [no escatimarían esfuerzos] (Euronews) para mantener vivo el acuerdo de 2015. La declaración la hicieron a comienzos de 2020, pero varias similares ya las habían hecho antes.

En esta oportunidad, al igual que en las anteriores, la férrea firmeza perduró dos días. No aguantó el céfiro de los aranceles a sus automóviles (The Washington Post) con el que Trump sopló (y resopló) desde el otro lado del Atlántico.

El truhan gringo no esparce flores como el viento mitológico del oeste, sino amenazas. Y estas son menos etéreas que la lluvia de pétalos del dios griego.

La ministra de Defensa alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, lo ratificó al ser confrontada por periodistas acerca de la coacción del presidente estadounidense. “This expression or threat, as you will, does exist» [“Esta expresión o amenaza, como ustedes quieran, sí existe”] (PressTV).

Es así que Reino Unido, Alemania y Francia, el llamado E3, que a la hora de la verdad constituyen la UE en pleno, cambiaron de opinión. Y no escatimaron esfuerzos para lo contrario. Activaron el Mecanismo de Resolución de Disputas (MRD) del Pacto (The Washington Post, otra vez). Lo hicieron con el disfraz de una iniciativa lógica y autónoma.

El doble juego

«Húbola de bendecir,/ Y ella quiérelo encubrir», escribió Gil Vicente, el pilar del teatro portugués y español, hace cinco siglos. Esa, exactamente, fue la postura Europa. Trump se despachó con ultimátums, mientras el Viejo Continente silbaba en el callejón sin salida del deshonor.

La activación del MRD es una maniobra que apenas servirá para que Naciones Unidas (ONU) le restituya a Irán las viejas sanciones internacionales. Para Europa, una exposición de su juego doble.

A pesar del atasco de la resolución en el Consejo de Seguridad, gracias a los vetos de Rusia y China, será otra coartada que podría aprovechar Estados Unidos.

De menores razones se ha valido Estados Unidos para hacer peores cosas.

De menores razones se ha valido Estados Unidos para hacer peores cosas. En este caso, podría sacar del sombrero nuevas penalidades perversas contra Irán. Cualquier pretexto basta cuando de todos modos se hace lo que se quiere.

Revivirlo, clama el vivo

La  definición más rotunda del estado del Pacto la dio el vivaz canciller eslovaco, Miroslav Lajčák. Al asistir a la reunión de emergencia con sus homólogos del bloque, soltó sin sonreír un gracejo que a ningún humorista político se le habría ocurrido mejor. “It’s not dead, we have to bring it back to life” [No está muerto, tenemos que traerlo de vuelta a la vida] (Currently US), afirmó el funcionario.

Al parecer, según el señor Lajčák, es factible resucitar algo vivo. O lo que no existe. Una broma certera. Como toda buena chanza, además, irrefutable.

A la señora Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se le bifurcó el camino de espinas y quedó atrapada en dos opciones. Una, revivir un vivo, si los europeos siguen creyéndose las mentiras propias. Dos, acabar de matar al muerto, si se dejan de cuentos y le hacen caso sin chistar a Trump.

El pacto con Irán está muerto

El Pacto, seamos claros, hace rato que expiró. Una verdad elemental que la sabe hasta el Alto Representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Me refiero al señor Josep Borrell.

El pacto nuclear con Irán expiró porque, primero, Estados Unidos se retiró de manera unilateral, y, segundo, por la debilidad extrema de una Europa incapaz de cumplir con lo estipulado.

No sucumbió a causa de que Irán quebrantara los términos o violara las restricciones, como recalcan a una voz los enemigos acérrimos del Pacto, que los tiene, y muy dañinos. Israel, por ejemplo.

O como lo recalcan los altos funcionarios europeos que alegan defenderlo, o tal cual es difundido por los grandes medios occidentales.

El pacto fracasó, primero, porque Estados Unidos se retiró de manera unilateral (¡cuántas veces habrá que recordarlo!) y dándole una patada a la mesa. Segundo, por la debilidad extrema de una Europa incapaz de cumplir con lo estipulado (¡en cuántas ocasiones habremos de recordárselo!).

El consuelo de acatar

Lo cierto es que Europa no tiene cómo hacer algo más que emitir comunicados y tratar de ganar tiempo con serpenteos discursivos.

¿Tiempo para qué? Para que Trump se vaya. Irán, cuya naturaleza desconocen, ceda. O, quizás, mientras prosperan las conversaciones de los mundos paralelos (diplomáticos, no de la mecánica cuántica). Para que ¡quién sabe!

Triste realidad de una región que deambula por el mundo con el agobio espectral de las glorias fenecidas. Un continente satelital y carente de soberanía.

No más negociaciones

Los iraníes han respetado los compromisos sin recibir ninguna compensación a cambio. Continúan, inclusive, «comprometidos con las obligaciones estipuladas» en el PIAC (HispanTV).

Pero dejaron claro, desde luego, que no se someterán a un nuevo acuerdo. Irán no está dispuesta a doblegarse ante la nueva criatura que pretende diseñar Donald Trump, el Victor Frankenstein sin ética ni escrúpulos de Washington.

Una criatura, démoslo por hecho, tan repulsiva como la de las cartas de Mary Schiller y más torva que la hollywoodense encarnada por Boris Karloff.

El presidente Rohani advirtió, ocho meses atrás, que, si Europa llegaba a remitir el expediente nuclear al Consejo de Seguridad, Irán abandonaría el Tratado de No Proliferación (TNP) (IRNA).

Lo cierto es que Europa no tiene cómo hacer algo más que emitir comunicados y tratar de ganar tiempo con serpenteos discursivos.

El aviso lo reiteró hace poco el canciller Yavad Zarif, con un anexo complejo del presidente de la Asamblea Consultiva Islámica (Mayles [Parlamento]), Ali Lariyani.

Irán, señala el agregado, revisará la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Lo hará en caso de que la UE adopte «medidas injustas» dentro de la activación del mecanismo citado (HispanTV). Más claro no se puede.

Del pacto con Irán al impacto de acabarlo

No por nada los iraníes se aferran a lo que hay. Al trascendental Pacto, indiscutiblemente, se llegó luego de más de una década de negociaciones intensas, y de grandes tensiones y concesiones mutuas.

Sobre todo, por parte de Teherán, que terminó aceptando la inspección (intromisión) prácticamente ilimitada de sus instalaciones de desarrollo nuclear con fines pacíficos. El pacto con Irán no fue un capricho, sino el resultado de un largo proceso. Pero el capricho de un presidente veleidoso lo acabó. ¡Qué desgracia!

El pacto fue considerado como un hito en la política exterior de Barack Obama. A propósito, según algunos, un motivo de más (¿el motivo?) para que Trump no haya querido saber nada del mismo. Una rencilla doméstica estadounidense de la que los iraníes no tuvieron la culpa, pero han padecido todas las consecuencias.

«No nos ha quedado otra opción, dadas las acciones de Irán…», afirmaron los europeos para justificar el inicio del mecanismo de disputa. «No está cumpliendo (Irán) los compromisos previstos en el PIAC» (El País). ¡Vaya descaro!

Criaturas de buena fe

Europa activa el MRD, cómo no, »de buena fe» (Xinhua, 2019), con el fin último de preservar el Pacto. ¡Qué tal el fariseísmo!

Como si durante el año y medio que hace que Trump le dio la patada a la mesa, el E3 hubiera hecho algo por mantenerlo. Bueno, aparte de promesas vanas y palabrería. Y como si a lo largo de la historia de la humanidad ellos, los aristócratas de Europa y sus gobiernos, hubieran emprendido algo, por mínimo que fuera, de buena fe.

En vez de cumplir con lo que les corresponde, los europeos se dedican a vulnerar aún más el Plan presionando a Irán. Una desvergüenza total cuando, después de Trump, los infractores del pacto nuclear con Irán han sido ellos mismos.

Ellos, los dirigentes europeos, abrumados en sus debilidades e incapacidades. No el pueblo que soporta en el lomo las arbitrariedades de uno y otros.

Bibliografía

Currently US. (2020). European Union rallies behind tattered Iran deal, ignoring Trump’s call to ditch it. 10 de enero.
De Miguel, Bernardo. (2020). Europa lanza una advertencia a Irán para que cumpla con el pacto nuclear. El País. 15 de enero aquí.
Gil Vicente. (1521). Obras de Gil Vicente. Comedia de Rubena. (1834). Tomo II, pág. 11. Disponible aquí.
Hudson, John y Mekhennet, Souad. (2020). Days before Europeans warned Iran of nuclear deal violations, Trump secretly threatened to impose 25% tariff on European autos if they didn’t. Washington Post. 15 de enero aquí.
Jamieson, Alastair y Gaubert, Julie. (2019). European ministers meet to salvage Iran nuclear deal. EuroNews. 11 de enero aquí.
IRNA. (2020). El portavoz de la Cancillería explica porqué Irán podría salir del TNP. 22 de enero aquí.
Morris, Loveday. (2020). European countries trigger dispute mechanism in Iran nuclear deal. Washington Post. 15 de enero aquí.
PressTV. (2020). Germany confirms report of US threat of higher tariff on EU auto sector over JCPOA. 16 de enero aquí.
Xinhua Español. (2020). Francia, Reino Unido y Alemania activan mecanismo de solución de disputas de acuerdo nuclear iraní. 15 de enero aquí.

Ver: Irán seguirá avanzando pese al asesinato de su importante físico

Vía Wall Street International Magazine

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