Iván Duque sin ducado o un obediente sin causa | NOTICIAS y ANÁLISIS Colombia mundo INDEPENDIENTE | dXmedio

Por: Juan Alberto Sánchez Marín

Iván Duque sin ducado o un obediente sin causa

Iván Duque sin ducado: peor que un presidente desagradecido con el pueblo es el agradecido con las fuerzas insanas que lo pusieron ahí.

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Ideas nocivas que son lineamientos

Iván Duque sin ducado o un obediente sin causa: un dilema del alma. De esos que a veces atraviesan al jefe y que dan la sensación de tener una sola cara.

En el caso de Duque: un presidente sin mando que hace lo que le ordenan puesto que así fue lo pactado. O, sencillamente, un individuo dócil por convicción. Porque no leyó los libros que heredó o porque los ojeó sin leerlos.

El mundo que Duque divisa a través de las ventanas de la Casa de Nariño no es ancho, pero sí ajeno. Y cada vez más extraño. No es Duque el que se ha ausentado con la presidencia, sino el mundo el que lo dejó atrás. Duque siempre fue el vacío.

Llama certezas, principios o creencias a las luces menguadas con las que atisba el país que nunca gobernó. Ideas vagas y nocivas que traduce en lineamientos y decretos.

La disyuntiva se la llevará a la tumba si es que guarda algún residuo de dignidad al fondo de la olla. O del alma, que debe tenerla, aunque, al igual que la de su jefe, tampoco se la vea.

Iván Duque sin ducado o un obediente sin causa

En ambas situaciones, un presidente maniatado. En la primera opción, inmovilizado por otros. Por los poderes mayúsculos a los que les debe haber tenido que dejar de ser el muchacho medio divertido que animaba parrandas.

Eso, a cambio de satisfacer su embeleco infantil de sentarse en la silla presidencial, sin tener que asumir la responsabilidad de ser presidente. En otras palabras, poderes a los que les debe no ser nadie, ni mozuelo auténtico ni presidente de veras.

La segunda alternativa lo deja peor plantado. Duque estaría dominado por sórdidas fuerzas no ya externas, sino internas. La bonachona apariencia cautiva de pensamientos renegridos, aliada del crimen, condescendiente con él. En cualquier caso, causante de más muerte en uno de los países más desolados del mundo.

Duque sin ducado, o un obediente sin causa. ¡Qué atolladero! Para Colombia, no para el señor Iván Duque, otro advenedizo vasallo del ducado. En este país extemporáneo logramos hacernos a un presidente a destiempo de todo.

¿Pruebas fehacientes? Muchas. Cualesquiera de las feas amistades que nombra y de los enemigos que lo escogen cerca.

Lo cierto es que los ventarrones que elevaron a Iván Duque hasta la presidencial casa en el aire no son los alisios prudentes de los valles interandinos colombianos. Son los ventisqueros que, siglo tras siglo, han arrastrado la hojarasca de guerras y odios sin término, “y de recóndita muerte” (García Márquez, 1954).

Desgracias de un agradecido

Duque pareciera no percatarse de lo mal parado que queda el país cada que se propasa en lisonjas hacia Álvaro Uribe. El país, de nuevo, no él, que ya no tiene niveles de deshonra más bajos a los cuales caer. El país al cual, a pesar de haberlo elegido a él, todavía le cabe la merced de aspirar al desengaño.

Las repetidas oportunidades en que le dice presidente (Pulzo, 2019) a quien ya no lo es, nadie acepta la tesis de la cortesía, sino la del sometimiento. ¿Habrá quien todavía piense que Duque es el presidente?

Mejor dicho, ¿quién se traga el cuento de que él tiene la mínima valía frente al reverenciado jefe del Ubérrimo? Su amo y señor desde las épocas de escribano. Es más: ¿alguien creerá dentro de algún tiempo que Duque una vez fue un mandatario?

¿O que érase un tiempo en el que Duque fue un poco más presidente que Juan Guaidó, el autoproclamado del país vecino?

A estas alturas, nadie más que el propio Duque cree que el impresentable colega es presidente y no un forajido dedicado a atracar a los suyos. Una concomitancia poco dichosa donde ambos, en el fondo, saben que en la vida nunca llegarán a manosear una presidencia genuina.

El hiperenlace a fuerzas oscuras

Grave que esta patria sin democracia, Colombia, vaya por la vida de violencias, además, sin presidente. Porque tener dos es no tener ninguno. No suman, se anulan.

Dos polos iguales que contravienen las leyes básicas de la física: ni siquiera se repelen. Lo único que en medio de la desgracia le convendría al país.

El que manda tras bambalinas no asume su caudillaje ni las responsabilidades consiguientes. El que no preside da discursos y miente sobre cosas que no realiza. Acaso, promete lo que no hará, porque lo que hace y lo que promete son asuntos por fuera de sus facultades.

El país presenció un ejemplo singular al final del año anterior cuando el uno, Uribe, fue un recuerdo vaporoso sin el Twitter. El otro, Duque, privado de los trinos orientadores, quedó sin piso. Como resultado, el país al garete soportó durante dieciocho días el castigo de la red social.

Duque apenas es una especie de secuencia de caracteres que da a la web profunda del poder nacional. Un hiperenlace. El elemento simple que remite a las miserables fórmulas de autoridad de nuestra Historia.

Los yoes del yo

Iván Duque sabe lo que hace, pese a que con frecuencia no haga nada. ¿Lo llama, acaso, “un ocio,/ un quehacer de no hacer nada…” (Salinas, 1928)? Un ocio tan hondo que de antemano sabe que lo empezado “se cumple en el no acabar”.

Un día de estos, a lo mejor, el señor Duque nota que ya no es el chupatintas del BID ni el amanuense de Uribe, ni el maletero de proyectos clase “b” en el Senado.

Duque puede ser un sujeto aún en vías de desarrollo, pero tampoco es el despistado e ingrávido que imaginan sus críticos. Así no tenga que esforzarse en parecerlo.

El sumiso, el gregario, el mejor don nadie con tal de caerle bien al «Don». Lo que sea, pero se coló, aunque no sea más, a tantos políticos de carrera que saboreaban la gracia de ser ungidos por Uribe. Los avispados que al elegirlo hicieron el tonto, y que ahora se consumen juntos en la ineptitud generalizada.

Lo que pasa es que una cosa es fungir como funcionario del BID. Otra, fingir una presidencia, aun cuando sea la de Colombia. Duque está donde no debe, pero ejecuta lo debido con observancia y obediencia.

No ignora que su Gobierno es débil, de modo que a veces aparenta, incluso, no ser parte de él. Sabe que no preside nada, por eso da a entender que las protestas son con él y no contra él. Habla en la primera persona del plural a sabiendas de que es un “nosotros” de escasos yos y menos yoes.

Vientos del veinte

Ver ver, no ve. Oír oír, no oye. En su soberbia no entiende las razones del hastío colectivo ni atiende los reclamos para superarlo. Con Duque no se originó el desmadre, pero gracias a él no deja de acrecentarse.

Los ciudadanos exigen cambios en las políticas del Gobierno. Duque, ni corto ni perezoso, firma o alista decretos en el sentido contrario de las peticiones.

¿Genética? Iván Duque Escobar, su padre, fue ministro de Minas y Desarrollo de Belisario Betancur. A comienzos de noviembre de 1985, ante las alarmas dadas por la actividad volcánica del Nevado del Ruiz, dijo que había “dramatismo y un poco de Apocalipsis”.

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No vio ni oyó ni hizo nada para evitar la que, unos cuantos días después, sería la más grande catástrofe natural del país. La avalancha de Armero, donde murieron veintitrés mil compatriotas.

Quieran los hados que la corta edad del hijo presidente no tenga nada que ver con la cortedad revelada por el ministro padre ante aquella tragedia.

El presidente presidido

Que el vástago de ese difunto funcionario escuche el estrépito de las cacerolas que resonarán en marzo. O en el momento que sea. Y que divise la avalancha humana que volverá a movilizarse contra él y su Gobierno deplorable. «¡Guárdate de los idus de marzo!» (Beware of the ides of March), le dijo el adivino a Julio César, el de Shakespeare (1599). No le creyó.

Un día de estos, a lo mejor, el señor Duque nota que ya no es el chupatintas del BID ni el amanuense de Uribe. Ni el maletero de los proyectos clase “b” en el Senado. Como el del embeleco de impulso de las Empresas B, al fin firmado por él no hace mucho.

Donde la B lo mismo es de Benefit Corporation [Corporación de Beneficios] que por bobería. Beneficios más sicológicos que ciertos. Más una expiación para dueños y accionistas que una merced laboral, ambiental o social.

Que el presidente con cara de presidido se dé cuenta de que 2020 se le va a acabar sin empezar. Del mismo modo que ocurrió con el año anterior.

Y tal cual pasará con el lapso faltante. Hasta el 7 de agosto de 2022, cuando lo reemplace otro desaliento con cara de esperanza.

La disyuntiva de la yunta

[bs-quote quote=»Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, / Yo tomé el menos transitado, / Y eso hizo toda la diferencia.» style=»style-2″ align=»right» color=»#993300″ author_name=»Robert Frost» author_job=»The Road Not Taken» author_avatar=»https://dexmedio.com/wp-content/uploads/Robert-Frost-1.jpg» author_link=»https://www.bartleby.com/119/1.html»][/bs-quote]

Robert Frost es el poeta estadounidense de la tierra. En El camino no elegido (Un valle en las montañas, 1916), su célebre poema, escribió:

“Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, / Yo tomé el menos transitado, / Y eso hizo toda la diferencia”.

Y hará la diferencia. En la invariable disyuntiva de los dos caminos, Duque, hace rato, optó por el menos transitado. La vereda de las reducidas élites nacionales.

Preferencia que no desconcierta en alguien que, entre los “17 000 volúmenes” de la biblioteca heredada del padre (El Tiempo, 2018), escogió leer completo a Vargas Llosa. Eso dice él.

No contento con semejante flagelación intelectual,  luego le impuso la Cruz de Boyacá al autor. En el infaltable discurso lo ponderó “por defender la democracia en América Latina” (RCN Radio, 2019).

Lo que el «excritor»  peruano nunca ha hecho. Justamente, por estar del otro lado del pluralismo, atacando inmisericorde cualquier viso de soberanía popular con su pluma y posturas fascistas.

[bs-quote quote=»Que el presidente con cara de presidido se dé cuenta de que 2020 se le va a acabar sin empezar, como ocurrió con el año anterior y pasará con el lapso faltante.» style=»style-16″ align=»left» color=»#993300″][/bs-quote]

Qué bueno que Duque leyera con cuidado La ciudad y los perros. No para dilucidar lo que ni el autor resolvió: la incertidumbre final de saber si el Jaguar mató o no al Esclavo.

No. Sólo que en esa novela, como apuntó con perspicacia el poeta mexicano José Emilio Pacheco (1968), no se trata “de saber quién es culpable sino por qué no somos inocentes”.

Muchos porqués hay en las escogencias hechas. ¿Qué tan inocente se creerá Iván Duque?

Ojalá que la sociedad colombiana deje de escoger, elección tras elección, a las mismas castas notables de caudillos iletrados y miserables. Que opte pronto por sí misma.

Ojalá que dejemos de caminar descalzos sobre los vidrios rotos de desgracias sin redención. Y eso hará toda la diferencia.

BIBLIOGRAFÍA

Diario del Sur. (2016). Senador Iván Duque radicó proyecto para impulsar las empresa B. 6 de septiembre. ( Página no encontrada. Revisión: 19 de diciembre de 2021).

El Espectador. (2020). Comité Nacional de Paro convoca a nueva manifestación nacional el 25 de marzo. 31 de enero.

Disponible en: https://www.elespectador.com/bogota/comite-nacional-de-paro-convoca-a-nueva-manifestacion-nacional-el-25-de-marzo-article-902444/

El Tiempo. (2018). El perfil de Iván Duque, el joven y metódico presidente electo. 6 de agosto. Disponible en: https://www.eltiempo.com/elecciones-colombia-2018/presidenciales/el-perfil-de-ivan-duque-el-joven-y-metodico-presidente-231928

Frost, Robert. (1916). Mountain Interval [Un valle en las montañas]. (2009). The Project Gutenberg. Disponible en: https://www.gutenberg.org/files/29345/29345-h/29345-h.htm

Jerez, Daniel. (2019). Los tres cambios que tendrá el proyecto para regular la protesta social. 25 de diciembre.

Disponible en: https://www.rcnradio.com/politica/los-tres-cambios-que-tendra-el-proyecto-para-regular-la-protesta-social

Presidencia de la República. (2019). Palabras del Presidente Iván Duque en la firma del decreto que reglamenta la implementación de las Sociedades Comerciales de Beneficios e Interés Colectivo. 12 de diciembre.

Disponible en: https://id.presidencia.gov.co/Paginas/prensa/2019/Palabras-Presidente-Duque-firma-decreto-reglamenta-implementacion-Sociedades-Comerciales-Beneficios-Interes-Colectiv-191112.aspx

RCN Radio. (2019). Duque condecoró con la Cruz de Boyacá al escritor Mario Vargas Llosa. 24 de julio. Disponible en: https://www.rcnradio.com/politica/duque-condecoro-con-la-cruz-de-boyaca-al-escritor-mario-vargas-llosa

Salinas, Pedro. (1928). Poesías Completas. (2002). Editorial Lumen: Madrid.

Shakespeare, William. (1599). Julio César. (2002). Ed. bilingüe. Imagine Press: Madrid.

Sistema B. (2019). Senador Iván Duque radicó proyecto para impulsar las Empresas B en Colombia. Disponible en: https://bit.ly/2QzMhAi

Vanguardia. (2019). Así cubrió Vanguardia la catástrofe de Armero hace 34 años. 13 de noviembre. Disponible en: https://www.vanguardia.com/colombia/asi-cubrio-vanguardia-la-catastrofe-de-armero-hace-34-anos-DY1661588

UNAM. (1968). Mario Vargas Llosa. Introducción de José Emilio Pacheco. Colección Voz Viva de América Latina. Pág. 4.

Disponible en: https://cpb-us-e1.wpmucdn.com/blogs.uoregon.edu/dist/5/11432/files/2017/11/Pacheco_Introducci%C3%B3n-235eck2.pdf

Ver también

Las querencias obligadas de Iván Duque

El discurso sobrante de Iván Duque

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Juan Alberto Sánchez Marín. Colombia. Periodista/analista. Cine /TV. Catedrático. Consultor ONU. Telesur, RT, Señal Col, HispanTV. Dir: dXmedio.

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