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Cuba y Venezuela enfrentan un bloqueo genocida – 2

Entrevista a José Antonio Egido

Cuba y Venezuela enfrentan un bloqueo genocida - Montaje: dXmedio.
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“Cuba y Venezuela enfrentan un bloqueo genocida”, segunda parte de la entrevista cedida a dXmedio por su autor, Arnaldo Pérez Guerra.

Cuba y Venezuela enfrentan un bloqueo genocida

Cuba y Venezuela enfrentan un bloqueo genocida, “un ataque muy fuerte”, en opinión del académico, escritor y analista, José Antonio Egido. Esta es la segunda parte de la entrevista recientemente concedida a nuestro colaborador, Arnaldo Pérez Guerra, en la cual hace referencia a la situación que enfrentan Cuba y Venezuela, y, en general, América Latina.

ARNALDO PÉREZ GUERRA: Cuba y Venezuela enfrentan un bloqueo genocida que, sin embargo, no ha podido doblegarles…

ANTONIO EGIDO: Están enfrentado el bloqueo y el embargo, lo mismo que la República Popular Democrática de Corea, la República Islámica de Irán, y algunos otros países. Considero muy destacadas las resistencias de la República Bolivariana de Venezuela y de la República de Cuba…

Cuba está sufriendo un ataque muy fuerte. Son cosas muy evidentes.

En el verano de 1980, la noticia ampliamente difundida por los ‘media’ era que miles de ciudadanos cubanos se refugiaban en embajadas de La Habana. Noticia que, junto a las movilizaciones del aparente ‘sindicato obrero Solidarnosc’, dirigido por el hijo de un terrateniente reaccionario, Lech Walesa -por cierto, apoyado por Ignacio Ramonet-, contra el socialismo polaco, ambientaba la campaña anticomunista mundial.

La realidad era que una pequeña parte lumpenizada de la sociedad cubana escapaba del sistema de ‘libertad colectiva’ porque prefería delinquir en el sistema de la ‘libertad individual’ estadounidense. Miles de aquellos falsos ‘opositores’ terminaron en cárceles gringas por cometer delitos comunes. Cuba se depuró de su parte podrida y salió reforzada.

La realidad era que una pequeña parte lumpenizada de la sociedad cubana escapaba del sistema de ‘libertad colectiva’ porque prefería delinquir en el sistema de la ‘libertad individual’ estadounidense. Miles de aquellos falsos ‘opositores’ terminaron en cárceles gringas por cometer delitos comunes.

De no haber sido por el dirigente ruso Gorbachov aún la clase trabajadora de Polonia seguiría probablemente en el poder, como lo señalaba el filósofo polaco Adam Schaff. Luego, en verano de 1994 miles de personas en La Habana protestaron airada y violentamente contra las privaciones del ‘Periodo Especial’ impuesto por la acción conjunta del ya reconocido agente de la CIA, el dictador ruso Boris Yeltsin, que cortó todo suministro de petróleo a la isla y del endurecimiento norteamericano de las sanciones.

El Comandante Fidel Castro, apoyándose en la amplia mayoría del pueblo cubano educado en el patriotismo revolucionario por él mismo y el Partido de vanguardia en el poder, calmó a los alzados con su palabra y el respeto que inspiraba hasta en los peores contrarrevolucionarios.

Una nueva oleada antimperialista

En el verano de 2021, cientos de individuos organizados por ONGs marionetas de los organismos de inteligencia norteamericanos como la Fundación Payá, piden ‘libertad’, es decir, regreso al capitalismo neocolonial atrasado. Se apoyan en la dificultad creada por la acción combinada de la pandemia, la falta de turismo y el agravamiento de las sanciones impuestas por la administración Trump y mantenidas por la de Biden.

No hay más dificultad que en los ‘90, el Partido se ha reforzado tras su Congreso, nuevos dirigentes educados por la generación histórica asumen las riendas y América Latina se prepara para una nueva oleada antimperialista seguramente más radical que la anterior en torno al bloque ALBA, el Foro de Sao Paulo y, en parte, el Grupo de Puebla.

La elite imperialista sabe que, para consolidar su hegemonía en la región, extraer materias primas y recursos naturales baratos, explotar su mano de obra, colocar su mercancía, mantener en el poder a la burguesía compradore (servil), preservar su divisa, asegurar su superioridad tecnológica, frenar la irrupción benéfica de Rusia, China e Irán e imponer su cultura y valores debe prioritariamente destruir el Partido Comunista de Cuba, núcleo vertebrador del original, propio, democrático, participativo, patriota y profundamente humano sistema socio-político de la Isla.

No pudieron en 1980 ni en 1994. No podrán en 2021.

Sistema que ofrece sus ventajas a los ojos de unos pueblos latinoamericanos asqueados del injusto, ineficaz, violento, explotador y corrupto modelo político norteamericano que les han impuesto en el siglo XX. No pudieron en 1980 ni en 1994. No podrán en 2021.

El Pueblo cubano cierra filas en torno a su Partido y gobierno. América Latina y la Humanidad avanzada apoyan a Cuba para ayudarla a resistir en la conciencia del relevante rol que va a jugar en la época que viene este verdadero corazón del humanismo y de la democracia popular. Saldrán, saldremos, reforzados.

Obviamente no hay nada casual en el ‘estallido de la protesta’ (como dicen ‘los medias’ del régimen imperialista) dentro de Cuba socialista. Es el fruto de una larga y concienzuda tarea de preparación, planificación, organización y puesta en marcha por parte de varias agencias especializadas de los Estados Unidos respaldadas seguramente por sus homólogas españolas, canadienses, francesas, británicas y colombianas.

La CIA busca erradicar la “pesadilla” cubana

Se desatan en julio de 2021 porque los centros decisores han acordado que es el momento propicio de arremeter contra un elemento estratégico y otro táctico, ambos peligrosos para los intereses imperialistas en la región latinoamericano caribeña, el Tercer Mundo y el Mundo en su totalidad: Elemento uno: destruir el modelo político democrático revolucionario no liberal-capitalista que rige en Cuba.

Asegura la combinación entre la más amplia participación política de las masas que gozan de sus derechos políticos, civiles y sociales incluyendo la elección de sus representantes, la critica a sus autoridades y la defensa de sus intereses inmediatos y la hegemonía de la fuerza política nacional, patriótica, antimperialista y socialista que es el Partido Comunista de Cuba ampliamente respaldado por el pueblo.

Y elemento dos: contener la llegada de una nueva oleada revolucionaria anti-imperialista en la región enfilada contra el hegemonismo imperialista expresada en la victoria popular en Bolivia y el castigo a sus golpistas pro-norteamericanos, la victoria electoral de la izquierda en Perú, la consolidación de dos gobiernos de línea independiente en dos importantes países regionales:

México y Argentina, la resistencia eficaz de Nicaragua y Venezuela, la continuación de la intensa lucha de masas contra el régimen criminal colombiano y las expectativas electorales favorables a la izquierda en el gigante Brasil, Chile, Honduras y la propia Colombia.

Esta oleada tiene, como lo tienen todos los movimientos antimperialistas regionales desde hace 60 años, su epicentro simbólico, moral e ideológico en Cuba y su núcleo dirigente el Partido Comunista al frente del Foro de Sao Paulo, el bloque ALBA y el CARICOM en compañías de otros países y partidos revolucionarios hermanos.

Esta oleada tiene, como lo tienen todos los movimientos antimperialistas regionales desde hace 60 años, su epicentro simbólico, moral e ideológico en Cuba…

Por el otro lado, esta operación de la CIA tiene un carácter preventivo para frenar los cambios políticos radicales que hemos dicho están en marcha en América Latina que tienen todo el aspecto de ser más radicales de los de la primera oleada progresista (1998-2013), y que enterrarán para siempre la influencia norteamericana para abrir las puertas a relaciones más provechosas para esos pueblos con Rusia, China, Irán, Belarús, India, Turquía, Península coreana, África y otras regiones del planeta.

Erradicar la ‘pesadilla’ cubana es el viejo anhelo nunca cumplido por sucesivas administraciones norteamericanas desde 1959. Piensan: ‘ahora o nunca’.

Cuba es una democracia revolucionaria de amplia participación popular y partido dirigente único como pasa hoy en Vietnam, Laos y Corea RPD. Y lo seguirá siendo mal que le pese al bandidaje internacional.

Acusan a Cuba de ‘violar los derechos humanos’ por no ser una republiqueta bananera neocolonial basada en la alternancia rutinaria de dos partidos corruptos como ha pasado en sus ex colonias como Venezuela y México.

¿Cómo ve las perspectivas de América Latina?

ANTONIO EGIDO: Los centros de inteligencia imperialistas conspiran contra los gobiernos de México, Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia. Intentarán hundir el nuevo gobierno peruano. Destruir las candidaturas presidenciales democráticas de Brasil, Chile y Colombia y la oposición correísta en Ecuador.

Saben que si se consolida un eje independiente México-Brasil-Argentina la región construirá un escudo protector para el bloque de países del ALBA, el renacimiento de UNASUR, el reforzamiento del BRICS y la inclusión con fuerza de la región latinoamericana en el ‘Concierto de las Naciones’ dejando de ser  terreno de caza de multinacionales, narcotraficantes y golpistas. Se hará realidad el sueño de Bolívar, San Martín, Sandino, Martí, Fidel y Chávez.

Los pueblos y sus vanguardias revolucionarias y democráticas han aprendido muchas lecciones del periodo que va de 1999 (cuando Chávez inicia la nueva era) a 2019. Han evaluado los errores cometidos como descuidar la formación ideología de las masas como decía Frei Betto y la politización patriota de los militares como en Bolivia, Brasil o Ecuador o el insuficiente fortalecimiento e integración económicos. La victoria latinoamericana aportará a la Humanidad el debilitamiento del poder destructivo del imperialismo.

Los pueblos y sus vanguardias revolucionarias y democráticas han aprendido muchas lecciones del periodo que va de 1999 (cuando Chávez inicia la nueva era) a 2019. 

La resistencia de los pueblos escribe episodios épicos: Cuando el presidente Maduro habló personalmente con los humildes guardias nacionales que enfrentaban a la horda contrarrevolucionaria en 2017; cuando los dirigentes de la Revolución se pusieron en primera línea a defender el Puente Tienditas en 2019; cuando las masas obreras bolivianas soportaron masacres en 2019 hasta recuperar el poder presidencial.

Cuando los pescadores de Chuao capturaron a los mercenarios en 2020; cuando Lula llamó desde su cárcel a resistir; cuando las masas colombianas se han levantado en 2019 y 2021 contra el régimen fascista; cuando las masas peruanas han defendido en la calle su voto en 2021; cuando el presidente Díaz-Canel se pone al frente en San Antonio de los Baños en 2021…

Sus cuadros son asesinados, como el diputado Robert Serra, el capitán José Guillén Araque, la concejala de Río de Janeiro Marielle Franco, o Berta Cáceres en Honduras, o el dirigente del partido legal FARC Wilson Saavedra, o el Comandante Santrich, o el militante sandinista Francisco Arauz, o el presidente haitiano Moise…

Un gran caballo de Troya

Cada vez está más claro para las vanguardias esclarecidas revolucionarias y patrióticas que el sistema pluripartidista liberal a la occidental con supuestas ‘libertad de prensa’, ‘separación de poderes’, ‘independencia del poder judicial’, ‘institucionalización de las fuerzas armadas’, ‘profesionalización de los órganos de seguridad’ y ‘autonomía del Banco Central’ no es más que un gran caballo de Troya.

Para que las potencias imperialistas secuestren la soberanía popular por vía de golpe de Estado tradicional (como en Chile en 1973, Argentina en 1976, el intento de Venezuela en 2002), asesinato de líderes (como en Haití, Chile, Granada), golpe de Estado judicial-lawfare como en Brasil y Ecuador, acoso y golpe mediático (como en Ecuador y Venezuela), y golpe de Estado parlamentario (como en Brasil, Honduras, y Paraguay).

Aterra a los imperialistas que las fuerzas vivas de Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador o Perú lleguen a la conclusión de que deben transformar completamente su sistema político…

Para consolidar la independencia de los países amenazados lo que funciona es el modelo de Partido revolucionario único como en Cuba, Vietnam, Laos y Corea RPD, de Partido dirigente y partidos democráticos aliados como en China, de Partido dirigente con aliados y oposición constitucional junto a democracia comunal como en Venezuela.

De partido-frente de masas como en Bolivia, de pluralismo patriótico junto a liderazgo institucional como en Irán, de partido hegemónico y fuerzas armadas patriotas como en Nicaragua, de partido dirigente, aliados y oposición patriótica con alianza en las fuerzas armadas como en Siria…

Destruir la Revolución cubana es la manera de Washington de imponer pseudodemocracias corrompidas y marionetas suyas como las que rigen hoy en Colombia, Guatemala, Chile, Ecuador, Costa Rica, Honduras, República Dominicana, Este europeo y los países que han invadido o destruido (Corea del Sur, Filipinas, Panamá, Iraq, Kosovo, Bosnia-Herzegovina, Libia…).

Aterra a los imperialistas que las fuerzas vivas de Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador o Perú lleguen a la conclusión de que deben transformar completamente su sistema político para alcanzar la plena democracia, soberanía y estabilidad que requieren para resolver sus problemas graves.

Ver también

Parte 1:

Biden sigue la misma senda de Trump.

Ver la versión en inglés de este artículo en:

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