Biden para Cuba busca lo mismo: acabar Revolución

Biden para Cuba busca lo mismo porque no se trata de un asunto de gustos, sino de políticas imperiales. Y ninguna deshonra más grande puede tener un imperio todopoderoso que la sola existencia de una isla libre y antiimperialista en sus propias narices.

Entrevista del analista internacional Juan Alberto Sánchez Marín con el periodista Osvaldo Canales, del canal internacional iraní HispanTV.

Chantajes contra Cuba

Independientemente del impacto inmediato, las movilizaciones de solidaridad con Cuba en el mundo no pueden finalizar. Tienen una gran importancia. Son llamados de atención y presión. Un llamado de atención a la comunidad internacional, y una presión para el Gobierno estadounidense.

Estados Unidos ha promulgado leyes unilaterales e impresentables. Ha ejercido una presión diplomática internacional sin precedentes. Y ha chantajeado países para que se opongan o voten contra una aproximación o negociación con el Gobierno cubano.

Los sucesivos Gobiernos han perseguido países, empresas, Gobiernos, por el sólo hecho de comerciar con la isla o de manifestar el menor acercamiento.

Solidaridad indispensable

El desprestigio de Estados Unidos en relación con su política hacia Cuba siempre ha sido grande, desde que se promulgó el oprobio. Durante treinta años, la Asamblea General de la ONU se pronuncia en contra del bloqueo. Y de manera mayoritaria.

Sólo en una ocasión, Estados Unidos e Israel se abstuvieron de votar. Fue durante la presidencia de Obama, y de manera, además, irónica. Estados Unidos no votó a favor de su propia propuesta. Posición estratégica, claro está.

De resto, siempre ha sido la voz solitaria de Estados Unidos y de dos o tres países cómplices. Y siempre, de manera determinante, el pronunciamiento ha sido en contra de la medida unilateral.

Yo creo que la presión contra el bloqueo tiene que seguirse ejerciendo. Como bien lo dice el presidente Díaz-Canel, es algo que no tiene presentación. Es un oprobio que causa hambre, dolor, muerte. Pero, además, aislamiento para una isla en el mundo contemporáneo.

Las presiones tienen que seguir, y manifestarse de manera concreta y expresa. A mediado o largo plazo, van a tener efecto. Porque los oprobios no son interminables. La vida no es quieta, las políticas internacionales tampoco son inamovibles. Y este tipo de presiones son indispensables.

Doce presidentes han pasado por la Casa Blanca en más de seis décadas de bloqueo ilegal. Un bloqueo económico absolutamente injustificado. Un asedio que permanece en contra de la disposiciones de la jurisprudencia internacional y de las disposiciones de la Asamblea General de la ONU.

La despedida de Donald Trump fue la de retornar a Cuba a la lista negra de los países  patrocinadores del terrorismo. Tal como expresó el presidente Díaz-Canel por aquellos días, Trump lo hizo en un acto de cinismo extremo y de oportunismo político total.

Estados Unidos, el país aliado del terrorismo

Esa lista ruin, repugnante, que Estados Unidos expide para descalificar a los países que le resultan inconvenientes. Aquellos países que son adversos para los intereses de su capitalismo ramplón y de su imperialismo tardío.

Una lista mediante la cual Estados Unidos trata de hacer presentable lo impresentable. A través de la que el Gobierno estadounidense le endilga a otros gobiernos y países lo que él mismo hace y es.

Terroristas económicos, terroristas mediáticos, pero también, terroristas con bombas. Magnicidas que matan de hambre a poblaciones enteras, que niegan el ingreso o la salida de vacunas, medicamentos, tecnologías, incluidas, las médicas.

Cuba tiene que seguir haciendo lo que hace, definitivamente. La diplomacia cubana ha sido muy efectiva a la hora de desenmascarar la realidad de la persecución de que es objeto, de los abusos de Estados Unidos.

Biden para Cuba busca lo mismo

Biden le va a dar continuidad a lo que fue el Gobierno de Obama, en el mejor de los casos. El objetivo ha sido, es y será idéntico: destruir la Revolución. De eso no hay duda, y nadie mejor para saberlo que el propio pueblo cubano, y que su mismo Gobierno, por supuesto.

Con guante de seda, el propósito es acabar con el proceso. Y que retorne a la isla al desbarajuste que reinaba antes de la llegada al poder de Fidel Castro y del inicio del proceso revolucionario.

Es claro que el cabildeo de la ultraderecha cubana mafiosa, esa sí terrorista, pues es fuerte. En esos tires y aflojes de la política internacional estadounidense hay muchos juegos de intereses que coinciden, intereses de republicanos y demócratas. Y este es uno de ellos.

Para el  gobierno de Estados Unidos Cuba constituye un reto. Es un oprobio que a menos de noventa millas de sus costas exista un modelo autónomo, un proceso soberano. Puede cambiar la estrategia, pero en ningún grado van a cambiar los fines imperiales. Al fin y al cabo, está claro que Biden para Cuba busca lo mismo.

Biden para Cuba busca lo mismo. dXmedio
Autor
dXmedio
dXmedio - ¡Lo invisible visto! Entorno de comunicación, información y medios que promueve el pensamiento crítico. Periodismo independiente.

Deja un comentario