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¡Lo invisible se ve!

Atraco a la economía de Venezuela

Atraco a la economía de Venezuela. Guaidó y Marco Rubio. dXmedio. Foto: Prensa Sen. Rubio.
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Un atraco a la economía de Venezuela se efectúa en el mundo, el pueblo padece, y pocos señalan al causante real de la crisis: Estados Unidos. Los economistas contra el país airean las dificultades con regodeo, pero pocos atan cabos acerca del causante de la crisis: EE.UU.

Atraco a la economía de Venezuela, saqueo despiadado de los recursos internacionales, mientras los economistas airean las dificultades del país con regodeo. A la contracción de la economía, la hiperinflación y el desabastecimiento de productos básicos le adicionan el colapso del sistema eléctrico. 

Sabotaje eléctrico y cerco económico

Las pérdidas, estimadas desde antes de ocasionarlas, rondarían los cuatrocientos millones de dólares por día de apagón. Entre dos mil quinientos y tres mil millones de dólares en total. ¿De dónde salen los datos? De ellos mismos, buscándose y hallándose en los buscadores arbitrarios, pero populares. Y citándose unos a otros.

Dentro de Venezuela, los saboteadores continúan causando apagones. Afuera, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense no deja de agrandar la lista negra de los sancionados por comerciar con el país.

Cifras y más cifras para compartir y disfrutar. Número que son dolor y penurias para casi toda la población.

¿Son ciertas esas cifras, o siquiera aproximadas? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Menos aún, quiénes las sueltan con absoluta irresponsabilidad, en el mismo estilo desabrochado con el que inventan la fecha precisa de la caída del Gobierno de Nicolás Maduro. O en el que acomodan y juegan con los artículos de la Constitución que aluden cuando les urge.   

Las causas de la debacle eléctrica, sostienen estos entendidos, corresponden a la falta de inversión y mantenimiento de la red eléctrica durante dos décadas. La teoría de la conspiración es reemplazada por la casualidad, y se niega cualquier acceso a las manos sigilosas de la causalidad. 

Coincidencias calculadas

Azar de azares, el sistema eléctrico sufre un síncope del ciento por ciento a unos días del fiasco humanitario. A sólo dos días del regreso sin pena ni gloria de Guaidó, y a unas horas del enojo sin contención en las declaraciones de los altos funcionarios estadounidenses.

Para recordar, en todo caso, la aseveración de Robert Coveyou, el célebre matemático británico: “La generación de números aleatorios es demasiado importante para ser dejada al azar” (Quotes, 2019). 

El periodista “mayamero” sin escrúpulos, Jaime Baily, sabía, así lo confiesa, del magnicidio dispuesto hace unos meses contra el jefe de estado venezolano (Noticias en Red, 2019). 

Del ataque contra la infraestructura eléctrica, igualmente, estaban enterados “Narco” Rubio, perdón, Marco Rubio, el senador estadounidense. Y, sí, Juan Guaidó, el autoproclamado presidente venezolano de tarima y pocas luces.

Marco en la vitrina (de Twitter)

Así lo constatan, entre otras razones, los trinos. Lo que dicen, y su cronología. A no ser que los distinguidos copartícipes tuvieran el don de la premonición y no la debilidad por el terrorismo. Lo que está claro que no es así.

El atentado eléctrico ocurre a las 16:55, hora local de Caracas (GMT-4). Rubio trinó a las 17:18, hora local de Washington D. C. (GMT-4). Guaidó trinó a las 18:24, hora local de Caracas.

A 89 minutos del atentado eléctrico, Guaidó dejaba claro que el atentado era de grandes proporciones y en su trino, mitad triunfalismo, mitad amenaza, advirtió que la luz demoraría. 

Y Rubio, el mandamás latino de las maquinaciones, está aún más al tanto de los pormenores. A sólo 23 minutos del ataque confirmó que los generadores de respaldo también habían fallado. Y sí, por supuesto, “fallaron”. Pero unos minutos después. Aunque fuera unos segundos, se estropearon después, no antes.

El congresista Rubio quizás tiene un talento en tiempo real para la deducción lógica y las inferencias fatídicas. De pronto, es un irresponsable que trina por trinar y alarma a una población angustiada, lo que comportaría un sadismo vistoso.

Tal vez, es alguien presto a servirles a los saboteadores furibundos de caja de resonancia en directo. O Rubio sabía de antemano el delito en el que iban a incurrir sus incondicionales. 

Una crema Baileys con Beyly

A Bayly lo invitaron a un café para comunicarle, entre sorbo y sorbo, que “el sábado vamos a matar a Maduro con drones”. Los matones que lo creen periodista y que él trata de hacernos creer que son fuentes.

Del mismo modo, a lo mejor, le notificaron a Rubio que “el jueves vamos a acabar con el sistema eléctrico venezolano”. Y él, qué más iba a hacer, al igual que Bayly, respondió: “¡Hágale!”. ¡Háganle pa’ esa! Y lo hicieron. 

Como lo hicieron los Estados Unidos en Irak y en Libia: destruyeron las plantas y las torres de energía, cortaron el suministro de agua. Y envenenaron las fuentes naturales que no pudieron romper ni frenar con bombas. 

El donativo dañino

Estados Unidos, a través de la USAID, habló de una donación de veinte millones de dólares en una ayuda humanitaria que el Gobierno venezolano se negó a recibir. No por capricho, sino con fundamentos. 

Porque las ayudas de esta entidad socia de la CIA no sirven. Algo que, por ejemplo, experimentó Bolivia en carne propia con la ayuda alimentaria suministrada a comienzos de los años dos mil. Un maíz transgénico no apto para el consumo humano (Sputnik, 2019). 

Porque son forzadas. Ningún país con un asomo de dignidad pensaría siquiera en aceptarlas. Tampoco es soberbia, sino la rabia que producen montajes mediocres y dañinos contra una población a la que tratan con desprecio. A lo que se añade el pueril desafío de que las ayudad entran porque entran. Como dice el refrán mexicano, «ni amor obligado, ni zapato ajustado”.

Lo más grave, porque se utilizan como punta de lanza para la invasión de países; son el complemento de la infiltración y el generador de desestabilización que justifica las intervenciones humanitarias.

Operaciones tan generosas como criminales, acompañadas de miles de marines que multiplican de modo exponencial la crisis sanitaria y el hambre: Somalia, Libia, Iraq, Haití, en fin. Contraindicadas las medicinas y contraproducentes los alimentos. Una exposición peligrosa e innecesaria por una limosna (Misión Verdad, 2019).

A los veinte millones se le sumarían los cien mil dólares del Venezuela Aid Live. Pero nadie da razón del producido en el grotesco concierto: ¿Fue a dar a los bolsillos de unos avispados en Cúcuta? No creo. ¿A las faltriqueras de Bosé y su recua de faranduleros? No sé. ¿O se disipó en bombones para la VSS Unity, la aeronave de moda de Virgin Galatic? ¡Vaya uno a saberlo! (Europa Press, 2019).

Lores ladrones y ladrones altruistas

El Banco de Inglaterra, de otra parte, se niega a devolverle a Venezuela las reservas de oro valoradas en más de 1500 millones de dólares. Los estadounidenses presionan para que los activos se desvíen hacia el control de Guaidó y le sirvan de sustento para su actividad golpista. Y para que la esposa merodee por Washington y se haga la consabida foto junto a Pence y a Trump (NBC News, 2019). 

Una Tintori añadida (la esposa del jefe preso de Guaidó) (Washington Post, 2019). O una María Corina en las épocas de George W. Bush (Getty Images, 2005), antes del desuso al que la relegarían sus colegas de mala causa.

Estados Unidos aduce que asfixia el comercio del oro venezolano y bloquea el acceso del país a sus reservas con el pretexto de evitar su malversación por parte de las autoridades legales en acciones de corrupción y mala gestión. Y antes de que estas dañen la infraestructura (¿eléctrica?) y afecten la ecología del país.  ¡Qué desvergüenza! Justo lo que ellos y sus secuaces llevan a cabo ahora mismo.

También, porque con tal oro el gobierno legítimo podría agravar la situación de los Derechos Humanos y agrandar la crisis de los refugiados. O, lo que es peor, mejorar la situación humanitaria a la que el país ha sido conducido por Estados Unidos y sus cómplices. Lo que no se menciona porque sería hacer aún más inútil de lo que ya fue el ingreso de la ayuda envenenada por la frontera con Colombia.

Saqueo patrimonial y pillaje financiero

Pero eso no es todo. El gobierno estadounidense intensifica las medidas económicas contra Venezuela en todos los ámbitos. Se toma la refinería CITGO y secuestra sus cuentas, para usar sus fondos en el pago de bonos de deuda privilegiados al antojo (RT).

No cesan las sanciones contra PDVSA, que se volverán un búmeran contra el propio mercado estadounidense, contra las refinerías de Texas y Luisiana, y que pondrán a toda la costa del Golfo a escupir el azufre de los petróleos canadienses de malas calidades. Pero providencias que, con el orgullo herido, la soberbia maltrecha y la invasión sin pudores en los espíritus de John, Mike, Elliott y Marco, se adoptan porque se adoptan.

Se congelan las cuentas del Gobierno de Venezuela y del Banco Central de Venezuela abiertas en bancos en los Estados Unidos. Se procede a amenazar a las instituciones financieras de todos el mundo que efectúen operaciones con el Gobierno (The Washington Post, 2019). 

El detrimento directo de Venezuela en producción de bienes y servicios, y en actividad petrolera, asciende a 38 000 millones de dólares (Hispantv, 2019). Ricardo Menéndez, ministro del Poder Popular de Planificación de Venezuela, reveló las estimaciones en febrero y sostuvo que “las pérdidas son producto de los embargos financieros impuestos por Estados Unidos”. 

El presidente Maduro, al inicio de 2019, en entrevista con el periodista Ignacio Ramonet, señaló que las pérdidas del país, sólo en 2018, fueron cercanas a los veinte mil millones de dólares (VTV, 2019). El motivo: la persecución criminal de Estados Unidos. 

Atraco a la economía de Venezuela 

Así que las cantidades que los Estados Unidos anunciaron como aporte son migajas. Veinte millones que, en definitiva, serían para el bolsillo de Guaidó, o de Vecchio (VOA, 2019). O de los dummies que merodean las monedas caídas y el poder huidizo. No para el país.

La cuantía no cubre lo perdido por Venezuela en las comisiones de una sola operación cambiara. Digamos, de alguna compra de medicamentos, congelada por los estadounidenses. O la adquisición de contenedores con comida, que se los roban los rateros en los puertos del mundo.

Monedas ofrecidas con bombos y platillos por el principal victimario, en momentos cruciales, que son funciones mediáticas. Demostraciones de caridad que, por adición, jamás se concretan o pocas veces llegan a la población destinataria. Otra costumbre con estas dádivas oportunistas de las que los economistas no hablan. Mudez y discreción, en tanto que gobiernos, banqueros, corporaciones y pillos locales adelantan un verdadero atraco a la economía de Venezuela.

BIBLIOGRAFÍA

Misión Verdad. (2019). Cinco “intervenciones humanitarias” de EE.UU. que terminaron en desgracia. 17 de febrero. Disponible en: https://bit.ly/2Hqf7kT  (El video ya no está disponible).

Venezolana de Televisión, VTV. (2019). Programa Especial 01ENE19 | Presidente Nicolás Maduro en entrevista exclusiva con Ignacio Ramonet. (Min.: 12:30). 2 de enero. https://www.youtube.com/watch?v=rlrXYCLpT8Y (El video ya no está disponible).

 

NÚMEROS CONTRA VENEZUELA

 

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